domingo, 18 de septiembre de 2016

La Armadura de Dios

     La armadura de Dios es un tema muy tocado en las iglesias. Muchos nos las sabemos de memoria, sabemos en qué pasaje de la biblia se encuentra y todo lo demás. Pero muchas veces leemos y escuchamos este pasaje y no analizamos o no nos percatamos de las grandes herramientas que Dios nos ha dado y su significado en contraste también de la época.

     Estamos viviendo tiempos espirituales extremadamente fuertes en nuestro mundo. En efesios el mismo apóstol pablo inspirado por el Espíritu Santo nos enseña que nuestra lucha no es física, no es carnal. Venezuela está viviendo una época donde está siendo atacada espiritualmente de una manera exorbitante y la iglesia no está recibiendo las señales de parte de Dios.
Pero también en nuestra congregación se están viviendo nuevos eventos espirituales, hay nuevas experiencias espirituales que quizás jamás hayamos vivido. Es por ello que debemos de estar firmes y siempre aprestos a lo que Dios quiere decirnos. Es por esto que quiero hablarles de la armadura de Dios, porque es tiempo de que nos preparemos para que cuando vengan los ataques del enemigo, porque seguirán viniendo y más fuertes, podamos resistirle y quedar firmes.

Entonces comencemos con lo que nos dice Pablo en Efesios 6:10-17

     El apóstol Pablo en esta parte de la carta dirigida a las iglesias de Éfeso, invita y enseña a la congregación de que deben activar sus vidas espirituales. Que existe un mundo espiritual el cual ellos no perciben. Estamos hablando de Éfeso, el lugar que estaba lleno de idolatrías por doquier, donde se tenía una sociedad correcta y sucia. Y Pablo está previniendo a las iglesias de Éfeso para que no caigan cuando el enemigo toque la puerta, sino más bien puedan vencer y estar firmes en todo momento. Para que no se dejen engañar ni enamorar por las corrientes humanistas y las costumbres corrompidas de los pobladores.

     El enemigo obviamente fue derrotado públicamente en la cruz del calvario. Él no puede derrotarnos pero si puede usar sus armas para hacernos caer al suelo dentro de la posición que estamos. Pablo dice “estad firmes” y “resistir” es una afirmación que hace en forma de defensa.
Veamos ahora la armadura de Dios:

A) (Vs. 14ª) aquí en este versículo leemos que debemos estar ceñidos con la verdad podemos decir que la verdad es el evangelio. Pero aquí también nos hace referencia a esa verdad intima, habla de ceñirse de la verdad pero integra. De la verdad en lo íntimo así como lo expresa el salmo 51:6

B) (Vs. 14b) nos expresa que debemos vestirnos con la coraza de justicia. Esta justicia a la que se refiere el apóstol no es a la justicia imputada como aparece en Romanos 3:21, pues no nos cubrimos nosotros con esa. Es Dios quien nos cubre con su justicia (2 cor. 5:21), además que esta no pertenece al combate que el creyente pueda tener, sino a la justificación de nuestros pecados. Se trata de la justicia practicada la cual para ser total debe proteger al creyente (Stg. 2:10,11), ya que de lo contrario no sería una coraza que cubre todo el pecho y quizás podría filtrarse un dardo del enemigo.

C) (Vs. 15) el sentido de esta arma es de preparación pero no para ir a misionar sino como condición de pisar suelo firme. Arraigados firmemente al evangelio real, la sana doctrina. Esto hace referencia a las sandalias que usaban los soldados romanos, los cuales le ponían clavos largos en las suelas para quedar enterrados en la arena y poder estar firmes al momento del ataque. Luego también lo usaban como medio de defensa. Muestra aquí que el cristiano debe gozar de esa paz interior que solo Dios da. Porque está seguro que Dios le dará la victoria por su gracia y misericordia. Pero estando siempre firme en su palabra.

D) (Vs. 16) aquí hay cuatro detalles que resaltar:
1) el verbo usado para tomar (analabóntes) significa literalmente levantar del suelo. Está resaltando que aun en medio de la adversidad, cuando nuestra fe está escaza debemos de levantarnos confiando en nuestro Dios.
2) El escudo que pablo menciona no es el escudo apís o escudo pequeño redondo de 70 cm de diámetro que usaban los soldados a caballo, sino el thureós o escudo alargado de más de un metro de largo que cubría desde la espinilla, a la altura de las rodillas hasta la altura de los ojos.
3) pablo lo llama el escudo de la fe y entiende fe como firme adhesión a la verdad revelada, pues esta es la fe que vence al mundo (Jn 5:4). Esta firme adhesión a la verdad comporta igualmente una firme confianza en el poder de Dios. Dice el escritor Moule: la verdadera salvaguarda en el día malo está siempre no en la introspección, sino en esa mirada totalmente hacia fuera, hacia Dios que es la esencia de la fe.
4) el apóstol habla de extinguir los dardos encendidos del enemigo con el escudo. Aunque el escudo no servía para apagar dardos, sino para hacer que cayesen al suelo. Pero el apóstol nos está enseñando acá es que la fe torna inofensivo todo ataque que venga del enemigo.

E) (Vs. 17ª) Tomad (del gr. Déxasthe que es recibid o aceptad) aquí es muy diferente el verbo griego a los usados en otros versículos como el 13 y 16. Aquí dice Pablo aceptad o recibid el yelmo de la salvación, porque tanto la salvación como la palabra de Dios nos son otorgados como regalos de Dios, no son por nuestros propios méritos.

F) (Vs. 17b) el apóstol añade al yelmo la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. El término griego que aquí se refiere es a Mákhaira que significa machete o daga. El mismo vocablo aparece en hebreos 4:12, en sentido de bisturí que penetra hasta o más profundo del hombre, a fin de ponerlo al descubierto y separar lo falso de lo verdadero con lo que puede mejorarse la salud espiritual de las personas. La idea es que la palabra de Dios es un arma defensiva para la persona que la empuña. Podemos en las respuesta de Cristo cuando fue tentado, todas sus respuestas fueron basadas en las escrituras. Se llama la espada del Espíritu porque es el Espíritu Santo quien nos la provee.

Pero sin embargo el apóstol pablo cierra en el vs. 18 dando la palabra clave para que esta armadura funcione. Vemos todo el poder que tiene la oración y si nos vamos a uno de los ejemplos, lo vemos en Éxodo 17:8-16. Donde la gran batalla contra Amelec no se ganó con el número ni con la fuerza del ejército de Israel, sino por la intercesión de Moises.

Espero que lo compartido acá haya sido de bendición para cada uno de ustedes.
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